La red neuronal se extiende de papel a televisión, pasando por las conexiones de Internet. La cabeza gira. Un hombre se levanta solo en su cama, repite diez canciones en forma aleatoria, sin orden, pero de la misma forma que las escuchó. Está perdido, no encuentra un punto de referencia propio, no sabe lo que realmente siente porque fue dictado las últimas 24 horas por aparatos aleatorios que lo dejaron mareado. No escuchó ninguna canción elegida por él, sino que una cuenta matemática de un reproductor le fue ofreciendo una ensalada musical que él escucho llevado por su sed ansiosa. Llevado por esta sed de búsqueda, fue oliendo noticias en diarios, mirando programas repetidos en la tele, y se fue a dormir con una incertidumbre que no acostumbraba.

Se despertó entonces mareado por dentro, firme por fuera. Parado en medio de su cuarto no hizo mas que dudar en vez de avanzar a la nueva avalancha, la misma que ayer había sufrido. Se quedó con la duda de: ¿Qué hubiera leído en el diario, y de que hubiera visto en la tele y de que hubiera escuchado en su computadora? ¿Porque surgió la duda? ¿Porque surgió el freno? Pero la comodidad de tener la duda le fue de mayor satisfacción que la respuesta que esta podría tener, dejaba en el aire así una suerte de remolino que esta vez, este día, no lo llevaría dentro. Parado ahí hizo en unos breves 3 segundos el resumen mental de lo que recién fue explicado. Permaneció en silencio.

Inmóvil. Y así sigue ahora. No se anima a dejar que un pensamiento lo lleve. Deja todo pasar, menos a su integridad de estar en el presente. Su necesidad de ir al baño la reconoce como un reflejo, un hábito, y ve que realmente no es una urgencia, entonces pasa eso, como la necesidad de moverse, el quiere estar quieto, quiere conocerse, saber cual es su verdadera …emoción? No. Que es lo que esta pasando dentro de él que no este influenciado por lo que entra de afuera, algo así es lo que esta buscando en la quietud. Porque quiere ir en busca de una canción que se refiera a lo que le pasa a él, y no que una canción le dicte un sentimiento al oído que no es el suyo. Primero su mente como un viento lleno de cosas vacías lo mueve, pero él permanece ojos abiertos firme frente al pensamiento, descifrando cada segundo, desbloqueando lo que sea que su mente arme. Lapsos de silencio se van armando, y los recibe con gran gozo. Ojos abiertos, despierto, presente infinito, sentidos inmensos, relajado y atento al mismo tiempo. Un océano de tranquilidad invade su existencia, encontró su emoción: paz.

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